Tus fantasías positivas pueden estar arruinando tu progreso.
Hay estudios que sugieren algo bastante incómodo: fantasear con conseguir tus objetivos puede hacer que pongas menos esfuerzo en conseguirlos.
Siempre había escuchado que para conseguir algo había que “visualizarlo”, imaginar tu cuerpo ideal, imaginar el negocio funcionando, imaginar cuánto dinero vas a ganar, imaginar tu vida cuando finalmente hayas conseguido X.
Pero leyendo sobre psicología de la motivación encontré una distinción que me parece mucho más interesante: tener expectativas positivas sobre conseguir algo no es lo mismo que fantasear positivamente con ya haberlo conseguido, y aparentemente nuestro comportamiento responde de forma bastante diferente a las dos cosas.
Oettingen y Mayer estudiaron expectativas y fantasías sobre diferentes objetivos personales. Descubrieron que las expectativas positivas (creer que probablemente conseguirás algo basándote en la realidad) se relacionaban con mayor esfuerzo y mejores resultados, pero las fantasías positivas idealizadas mostraban el patrón contrario.
Básicamente, más fantasía positiva → menor esfuerzo → peores resultados posteriores.
Después, Kappes y Oettingen hicieron experimentos intentando entender por qué e indujeron a los participantes a fantasear positivamente sobre futuros deseados y encontraron algo curioso: las fantasías positivas reducían indicadores de energía. Su interpretación no era que “pensar positivo es malo”.
Era mucho más interesante: fantasear con que una necesidad ya está satisfecha puede producir parte de la relajación que normalmente vendría después de conseguirla, sin movilizar la energía necesaria para perseguirla.
Y esto me hizo pensar muchísimo en cómo perseguimos objetivos actualmente.
Quieres empezar un negocio.
Diseñas el logo.
Buscas nombres.
Imaginas cuánto vas a ganar.
Miras los departamentos que comprarías.
Piensas cómo será renunciar a tu trabajo.
Ves videos de emprendedores.
Se lo cuentas a tus amigos.
Te sientes increíblemente motivado.
Pero tienes: 0 clientes, 0 ventas,0 producto.
Nos pasa igual al querer perder peso…
Haces un Pinterest board.
Compras ropa para “cuando adelgaces”.
Imaginas las vacaciones.
Piensas en cómo se verá tu cuerpo.
Ves transformaciones durante horas.
Te imaginas recibiendo cumplidos.
Y toda esa actividad mental puede sentirse sorprendentemente parecida al progreso, pero no necesariamente contiene ninguna de las conductas que producen el resultado.
Lo importante es que esto NO significa: “tener objetivos ambiciosos es malo.”
La investigación clásica de Locke y Latham sobre goal-setting encontró precisamente que los objetivos específicos y difíciles pueden producir un rendimiento superior a objetivos vagos o demasiado fáciles, bajo las condiciones adecuadas.
Entonces el problema no parece ser: soñar demasiado grande. Puede ser: obtener demasiada recompensa de imaginar el resultado y dedicar demasiado poco tiempo a confrontar lo que cuesta conseguirlo.
Y aquí aparecen las herramientas como SMART (explicada en nuestra guía Vol. I) para realmente diseñar tu plan de acción y lograr tus objetivos
FUENTES:
Oettingen & Mayer (2002), The Motivating Function of Thinking About the Future: Expectations Versus Fantasies, Journal of Personality and Social Psychology.
Kappes & Oettingen (2011), Positive Fantasies About Idealized Futures Sap Energy, Journal of Experimental Social Psychology.
Oettingen — Mental Contrasting.
Gollwitzer — Implementation Intentions.
Locke & Latham — Goal-Setting Theory.