El “Ozempic Craze”

La conversación sobre GLP-1 se ha convertido extrañamente en dos extremos:
“Todo el mundo debería poder tomar Ozempic.” vs. “Ozempic es un atajo peligroso para adelgazar.”

Pero ambas posiciones ignoran uno de los principios más básicos de la medicina: el beneficio de un tratamiento depende del riesgo inicial del paciente.

Dos personas pueden tomar exactamente el mismo medicamento, con exactamente los mismos posibles efectos adversos, y aun así tener una relación beneficio-riesgo completamente diferente.

En el ensayo clínico STEP 1, adultos con sobrepeso u obesidad sin diabetes perdieron en promedio 14.9% de su peso después de 68 semanas, frente a 2.4% con placebo + intervención de estilo de vida.

Pero en el ensayo clínico SELECT nos dio un dato todavía más importante: Entre 17,604 personas con sobrepeso/obesidad, enfermedad cardiovascular establecida y SIN diabetes, semaglutida redujo aproximadamente 20% el riesgo relativo de eventos cardiovasculares mayores frente a placebo.

Aquí está la parte que muchas conversaciones sobre GLP-1 pierden: “la obesidad no importa médicamente porque nuestra sociedad prefiera cuerpos delgados”, si no que, importa porque, particularmente conforme aumenta la adiposidad y aparecen enfermedades asociadas, aumenta también el riesgo de diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular, apnea del sueño y otras complicaciones. Por eso el cálculo cambia con el paciente. Una persona con IMC 42, hipertensión y apnea del sueño tiene muchísimo beneficio potencial que obtener de una reducción importante y sostenida de peso. Una persona metabólicamente sana que quiere perder unos cuantos kilos principalmente por estética tiene mucho menos beneficio médico potencial. Eso NO significa automáticamente que la segunda persona “no debería” utilizarlo. Significa que su ecuación beneficio-riesgo es diferente, y aquí también necesitamos hablar de los TCA. Existe preocupación legítima por el uso de GLP-1 en personas vulnerables a restricción patológica y por su posible abuso como herramienta para perseguir una delgadez extrema. Pero decir que “Ozempic causa trastornos alimentarios” va más allá de lo que actualmente demuestra la evidencia. Significa que la ciencia puede decir “todavía no lo sabemos”.

Lo que sabemos:
- Sabemos con bastante certeza que semaglutida produce una pérdida de peso clínicamente significativa.
- Tenemos evidencia aleatorizada de beneficios cardiovasculares en determinadas poblaciones de alto riesgo.
- Sabemos que tiene efectos adversos reales.
- Sabemos que después de suspenderla es frecuente recuperar una parte importante del peso perdido. - Y todavía necesitamos mejores estudios sobre sus efectos en poblaciones psicológicamente vulnerables.
Todas esas cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo.

La pregunta correcta es: ¿Para esta persona, en este momento, el beneficio esperado supera los riesgos?**
Eso es medicina basada en evidencia.

Contenido educativo. No sustituye una valoración médica individual.

FUENTES:
Wilding et al., NEJM (2021) — STEP 1
Lincoff et al., NEJM (2023) — SELECT
Wilding et al., Diabetes, Obesity & Metabolism (2022) — STEP 1 Extension
JAMA Internal Medicine (2024) — seguridad psiquiátrica de semaglutida
EMA — Wegovy


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